viernes, diciembre 08, 2006

Iban Roberto...

Iban Roberto, Ángela, Juan, Ruiz, Boris e Iván y vienen por el desierto. De golpe Roberto se queda viendo al suelo, taciturno. Ángela sigue caminando. Juan lo ve y se asusta, piensa que puede ser un alacrán, una serpiente, un ciempiés o algo por el estilo. Ruiz ve a Juan, ve que está observando a Roberto y lo voltea a ver. Boris ve a Roberto y le pregunta ¡Qué?. Iván sigue caminando. Roberto y su mirada fija en unas plantas dijo Ángela cuando se percató. Boris vio unas bolas, unos musgotes, mohosotes, plantas, hierbas. Juan había leído al respecto e intuía ya lo que eran. Ruiz, veía lo que Roberto sin comprender totalmente todavía e Iván seguía caminando. Ángela peló los ojos, abrió la boca y sorprendida exclamó: ¡Lafofora güilasmi!, Roberto puso cara de “no mames”, hasta entonces desprendió la mirada, vio a Ángela y le dijo Así no se llaman. Pero me entendiste buey, le dijo ella. Iván seguía caminando.

- Juan: ¿De qué trata tu
post-parágrafo? ¿Sobre los “cactos” verdad? ¿Experiencia propia o
qué?
- Roberto: No, sólo que
hoy me dieron ganas de probarlo. Aunque la verdad, siento que con mi estado de
ánimo me daría un mal viajezote. A la vez no me gustaría probarlo así pero dudo
que haya otra forma (sinceramente por eso me dieron ganas). No creo tener una
personalidad autodestructiva, pero algo me hace querer aventarme. Pero no lo
haría todavía. No como un amigo o “amigo” que tenemos en común que me dijo una
vez: ...sí, me gusta jugar con fuego sin quemarme. Pensé y sigo pensando que es
un ______, pero obvio no se lo dije, sólo le escribí un “Orale, ja ja ja”.

1 comentarios:

J.S. Macotela dijo...

Yeah, welcome to the twilight zone!

Es como raro, escribes ficciones dentro de ficciones que no sabe uno sin verídicas o qué. Me late :D